VIDEO-

Los zorros se convirtieron en motivo de discusión en el country La Martona, en Cañuelas, donde su presencia enfrenta a los vecinos entre quienes aceptan convivir con la fauna silvestre y quienes manifiestan preocupación por tener a estos animales cerca de sus casas y mascotas.

La polémica recuerda a la que desde hace años rodea a los carpinchos de Nordelta: ¿hasta dónde llega el derecho de los animales a vivir en su hábitat cuando su presencia entra en conflicto con la vida cotidiana de los habitantes de un barrio privado?

Quienes más defienden a estos animales no dejan de recordar que ellos habitaban esas tierras mucho antes de la construcción de las casas

En La Martona, la discusión llegó a la administración, que decidió contratar a la Fundación Awad Fauna para realizar un relevamiento. El objetivo es determinar cuántos zorros hay en el predio, conocer sus movimientos y reunir información que permita evaluar la situación antes de tomar decisiones.




Posiciones enfrentadas

Entre las inquietudes planteadas aparecen los posibles riesgos para las mascotas y los cambios en el entorno natural. También hubo cuestionamientos vinculados con la cantidad de ejemplares que se observan en el barrio, aunque todavía no hay mediciones independientes que permitan confirmar una disminución de la población.

Del otro lado del conflicto está la cuestión de la fauna autóctona y su lugar en el ecosistema. Los zorros grises pampeanos son animales silvestres que cumplen una función en el control de roedores y forman parte de la biodiversidad de la región.

La discusión, entonces, va más allá de la presencia de algunos animales cerca de las viviendas: enfrenta distintas expectativas sobre cómo debe ser la convivencia con la naturaleza dentro de un emprendimiento inmobiliario.

¿Qué harán con los zorros?

Por ahora, no hay una decisión definitiva sobre el destino de los ejemplares. La administración señaló que cualquier eventual captura o traslado deberá contar con la intervención y las autorizaciones correspondientes de las autoridades provinciales.

Mientras avanza el estudio, el interrogante sigue abierto: ¿se buscará una forma de convivencia o se impulsarán medidas para reducir los conflictos con los residentes?

La respuesta dependerá del relevamiento y de las decisiones que se adopten dentro del marco legal. Lo cierto es que los zorros ya quedaron en el centro de una disputa que vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: cuando la fauna silvestre aparece en un barrio privado, ¿se busca aprender a convivir con ella o se pretende que desaparezca?