La multinacional Bunge decidió cerrar su fábrica de fertilizantes en Campana dejando sin empleo a 137 trabajadores directos y a otro centenar de personas que cumplían tareas tercerizadas, por lo que el impacto total es de mas de 200 personas que se quedaron sin sus puestos de trabajo.

La decisión se conoció de manera sorpresiva el lunes por la tarde, cuando la empresa cerró los accesos al establecimiento e impidió el ingreso de los empleados que debían cubrir el turno noche. Horas más tarde, comunicó oficialmente al sindicato la interrupción de las actividades.

Uno de los aspectos que generó mayor indignación fue la forma en que los trabajadores se enteraron de lo ocurrido. Según trascendió, no hubo avisos previos ni reuniones para anticipar la decisión. Los operarios recibieron la comunicación mediante un código QR difundido por la compañía.

La explicación que dio Bunge estuvo relacionada con la caída de las ventas, las dificultades para competir con los fertilizantes importados y los costos para conseguir materias primas. También señaló problemas vinculados con la actualización tecnológica de una planta que funciona desde hace más de cinco décadas.

RECLAMO DE LOS TRABAJADORE

El cierre fue comunicado al Sindicato del Personal Químico y Petroquímico de Zárate-Campana, que rechazó la medida y anticipó que buscará la intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense para intentar revertir la situación.

Los 137 puestos directos no son los únicos comprometidos. En el establecimiento también trabajaban personas contratadas por empresas externas para realizar tareas de seguridad, limpieza, cocina y mantenimiento. De acuerdo con las estimaciones gremiales, estos empleos indirectos representan otros 100 puestos.

Desde el sindicato señalaron que el anuncio resultó inesperado, ya que semanas antes habían mantenido negociaciones salariales con la empresa sin que se planteara una situación de crisis. Además, se habían realizado mejoras en las instalaciones.

La organización gremial reclama que la compañía revise su decisión y abra una instancia de negociación para preservar las fuentes laborales.

GOLPE PARA LA INDUSTRIA DE CAMPANA

El cierre de Bunge se suma a una serie de conflictos y cierres de establecimientos industriales que vienen afectando al corredor productivo de Zárate y Campana.

En mayo de este año había dejado de funcionar la planta de Cabot, dedicada a la fabricación de negro de humo, un insumo utilizado en la industria del caucho y los neumáticos. Aquella decisión también provocó la pérdida de alrededor de 150 puestos de trabajo.

A ese antecedente se agregan los cierres de Archroma, Clariant y Barcan, empresas vinculadas a la actividad química.

De esta manera, la salida de Bunge representa un nuevo impacto para el empleo industrial de la región. Mientras el gremio prepara sus presentaciones ante las autoridades laborales, los trabajadores esperan una respuesta de la compañía que permita abrir una negociación sobre el futuro de sus puestos de trabajo.