La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) amplió el listado de medicamentos de venta libre al autorizar que diez principios activos, que hasta ahora requerían receta, puedan adquirirse sin esa exigencia. La medida apunta a facilitar el acceso a tratamientos destinados a afecciones de baja complejidad.

Tras el anuncio, distintos representantes del sector farmacéutico manifestaron su preocupación por las posibles consecuencias de la decisión. Si bien reconocen que los productos incorporados fueron evaluados por el organismo regulador, advierten que su libre acceso puede favorecer la automedicación y aumentar el riesgo de un uso inadecuado.

Los profesionales remarcan que ningún medicamento está exento de efectos adversos. Explican que, aun cuando se trate de fármacos de venta libre, pueden existir contraindicaciones, interacciones con otros tratamientos o situaciones particulares en las que su consumo no sea el indicado.

Además, sostienen que muchos pacientes pueden interpretar que un medicamento de venta libre es completamente seguro, cuando en realidad un síntoma persistente o recurrente puede requerir una consulta médica para obtener un diagnóstico adecuado.

En ese contexto, los farmacéuticos destacaron la importancia de mantener el asesoramiento profesional al momento de adquirir medicamentos. Señalan que su intervención permite orientar sobre la dosis correcta, la forma de administración y las precauciones que deben tenerse en cuenta para evitar complicaciones.

Mientras la ANMAT sostiene que los principios activos incorporados cumplen con las condiciones de seguridad, eficacia y calidad para pasar a la categoría de venta libre, desde el sector farmacéutico insisten en que la medida debe ir acompañada de un uso responsable y de información clara para la población.